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miércoles, 3 de diciembre de 2014

LA VIOLENCIA EN EL CINE Y SU IMPACTO EN LA CONCIENCIA




"Todo lo que sabemos con absoluta certeza sobre el cine es que en realidad no sabemos gran cosa" (UNESCO, 1993). 

  Ha aumentado la presencia del medio televisivo y con ello la del cine,  poniéndonos al servicio tanto las luces como las sombras, sin saber casi distinguir entre el color de una luz y de otra. 

Regularmente el cine y los medios de comunicación  contienen escenas explícitas de violencia. Por tanto no es de asombrar que algunos padres estén comenzando a quejarse de que están viendo un aumento de la violencia y la agresión en los preescolares. Se ha demostrado que la exposición repetida a situaciones violentas eleva la ansiedad y aumenta la agresión en la persona que lo visualiza. 

 Estas conductas violentas tienen varios orígenes: la violencia del medio  en que viven y se desarrollan los niños, la violencia doméstica familiar (psicológica, física, sexual) y la exposición a los medios de comunicación o cine si este posee contenidos violentos.
 Los psiquiatras que han estudiado los efectos que tienen los contenidos violentos en los niños y adolescentes han encontrado que éstos pueden:
  • Imitar la violencia que observan en la televisión.
  • Identificarse
  • Volverse "inmunes" al horror de la violencia.
  • Aceptar la violencia como manera de resolver problemas.
  Los niños que ven contenidos en los que la violencia es presentada de forma muy realista, repetida, o sin ser castigada, tienen mayor probabilidad de imitar lo que ven, y esto puede reflejarse en la conducta del niño inmediatamente o manifestarse más tarde en su desarrollo. 

En conclusión, la violencia en el cine o en la televisión (de forma más general) no es el único factor que desencadena conductas de violencia, sino que es uno de muchos que lo desencadena, proponiendo las bases para ello.

Pienso que el cine puede aportarnos uno de los más maravillosos artes que puede haber, rozando nuestras fibras sensibles, haciéndonos sentir tan vivos tan brillantes y a la vez tan vacíos y primitivos, causando desprecio si se es conscientes de las sombras a nuestra propia especie.
Es en situaciones como estas en las que la película roza con la realidad pudiendo incluso llegar a confundirse con la triste vida, al reflejar tan bien la cotidianidad. Hay detalles que  aunque sean  mínimos coinciden con la nuestra, creando así un campo experiencial entre la persona que ve la película y esta misma. Es aquí cuando el niño puede llegar a ver normal esas situaciones llegando a tomar modelos y esquemas básicos de conductas poco deseables. 
 ¿Y vosotros?, ¿qué pensáis?, ¿el cine es capaz de cambiarte? o ¿piensas que eres dueño de ti mismo y que el contenido violento del cine no puede cambiarte?, ¿piensas que el cine puede cambiar la forma de comportarse de la sociedad?.  No hay que obviar que el cerebro es fácilmente moldeable...

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